


Aparecieron abandonadas juntas, estuvieron juntas hasta que las adoptaron. Viven felices, Pili ha animado a volver a sonreir a su dueña y Mili ha devuelto alegria a una casa con perros adultos. Son muy traviesas pero todos pensamos que tienen la felicidad de los que lo han pasado mal y pasan a pasarlo muy muy bien.
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